
El mayor dinamismo del gasto privado impulsa el crecimiento previsto para 2025, aunque el panorama hacia 2026 se vuelve cauteloso por factores políticos y fiscales.
La economía peruana viene mostrando una capacidad de resistencia mayor a la prevista, impulsada principalmente por el dinamismo del gasto privado. El Instituto Peruano de Economía (IPE) revisó al alza su proyección de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) para 2025, de 3.2 % a 3.3 %, apoyada en una sólida expansión de la inversión y el consumo. Según el instituto, “los ajustes se deben a la resiliencia observada en el gasto privado”, con una inversión que crecería 9.6 % y un consumo que avanzaría 3.7 % el próximo año.
Este desempeño se explica, en buena medida, por la mejora del mercado laboral. La entidad destacó que, “en el último año, los ingresos laborales alcanzaron su mayor alza desde 2009”, lo que fortaleció el poder adquisitivo de los hogares y sostuvo el consumo. Entre enero y octubre de 2025, la economía acumuló un crecimiento de 3.4 %, favorecida también por un entorno internacional positivo para los precios de las materias primas. Sin embargo, el panorama hacia 2026 es más moderado. El IPE ajustó su proyección de crecimiento para ese año de 2.4 % a 2.7 %, “en un contexto de incertidumbre electoral y riesgos geopolíticos”, factores que podrían afectar la inversión privada y el crecimiento global.
Además, se advierte sobre un progresivo deterioro de la solidez fiscal. El IPE señaló que “la sostenibilidad del crecimiento dependerá de mantener reglas claras, disciplina fiscal y confianza”, especialmente ante la aprobación de leyes con alto impacto en el gasto público. Aunque la economía resiste, el instituto subraya que preservar la estabilidad macroeconómica será clave para sostener el crecimiento en los próximos años.