
Por: Ricardo Ríos Arias
Luego de la pandemia la revista Forbes publicó un informe sobre el crecimiento de ciertas fortunas en Latinoamérica y en particular en Perú.
Y oh sorpresa, resulta que uno de los mayores millonarios de nuestro país Carlos Rodríguez Pastor presidente del grupo INTERCORP acrecentó su fortuna en aproximadamente un 20%.
Pero cómo es esto posible. Pues resulta que el grupo INTERCORP compuesto por varias empresas en finanzas, sector inmobiliario, salud, educación, entretenimiento, turismo, tomar nota porque también es dueño de al menos una AFP, Integra y de un centro comercial qué se desmorono causando pérdidas humanas, fueron las más beneficiadas por la supuesta reactivación económica que en realidad un pretexto para el salvataje de las empresas más ricas del país.
Eso no es todo, cómo explica la historiadora Natalia Sobrevilla autora “ La nación subyacente” las fortunas qué se crearon en Perú no fueron por esfuerzo propio sino que se debieron a “favorecimientos” del Estado peruano a ciertos individuos. El caso del gobierno de Ramón Castilla es excepcional en ese sentido pues muestra cómo ciertos propietarios de esclavos y todo tipo de truhan es en realidad se acogieron a los pagos que dio el erario nacional entonces rico debido al guano y al salitre.
Estas fortunas mal habidas fueron heredadas y se engrosaron debido a nuevos y sucesivos ataques al fisco. Durante la Reforma Agraria por ejemplo.
Estos mismos ricos de la nada fueron los que complotaron contra el país y entregaron en bandeja el Perú na Chile pues sus intereses económicos siempre fueron son y serán más importantes que nuestro Perú.
Esta “costumbre” de aumentar las fortunas de los qué más tienen y empobrecer a los que tienen menos se ha visto exacerbada porque el empresariado corrupto y antinacional encontró el aliado perfecto la clase política.
Una clase política en decadencia, acorralada por la corrupción, sin cuadros importantes, salvo que alguien crea que un charlatán como por ejemplo Alan García era un gran político, cosa que por su puesto negamos, e imposibilitada de renovarse debido a los paupérrimos estándares educativos en nuestro país – otro regalo del gobierno fujimorista en los años 90.
Eso es lo que tenemos un pacto mafioso y genocida enquistado en palacio y un empresariado traidor moviendo los hilos, en la sombra.